EFECTO DE PALMITOILETANOLAMIDA

PEA inhibits inflammationLa PEA es un ácido graso endógeno que se origina a partir del acido palmítico y la etanolamida  perteneciente a la familia de las aciletanolamidas, la cual actúa como agonista PPAR-α. Existe amplia información de los efectos de PEA en modelos de dolor tanto inflamatorios como neuropáticos, existiendo datos tanto pre-clínicos como clínicos. (Para una revisión ver, Darmani et al., 2005). También existe información reciente en algunas patologías como el síndrome del  túnel carpiano (Conigliaro et al., 2011).

Una investigación reciente demostró que la administración de PEA (30 mg/Kg i.p.) en dos modelos de dolor inflamatorio que incluyeron un modelo de artritis experimental y uno de constricción inflamatoria, PEA redujo significativamente la hiperalgesia térmica y la alodinia mecánica (LoVerme et al., 2006).

Por otro lado, en un estudio descrito por Wallace et al., (2007) se demostró el efecto de L-29, un análogo sintético de PEA, en diversos modelos de dolor neuropático que incluyeron un modelo de ligadura parcial del nervio ciático (LPN), uno de etiología viral y uno inducido por fármaco.

En este estudio una dosis de L-29 (10 mg/Kg i.p.) disminuyó significativamente la
hipersensibilidad térmica o mecánica.  Finalmente, un estudio descrito por Costa et al., (2008) demostró el efecto de PEA (10 mg/Kg i.p.) en un modelo de constricción crónica del nervio ciático (CCI), en el cual PEA disminuyó de forma significativa las conductas de hiperalgesia térmica y de alodinia mecánica.

Aunque, al presente no hay claridad en relación al mecanismo por el cual PEA actúa como analgésico en el dolor neuropático, existen al menos tres mecanismos propuestos no excluyentes entre sí. El primero es el dependiente de su receptor, y está basado en la capacidad de PEA de estimular directamente a los PPAR-α, capaces de mediar muchos de los efectos antiinflamatorios  y analgésicos, pudiendo inhibir la translocación del NF-kB (LoVerme et al., 2005; D’Agostino at al., 2009; Petrosino et al., 2010).

El segundo es el denominado efecto de séquito o de entourage, el cual postula que PEA actúa compitiendo por la enzima que hidroliza al endocanabinoide anandamida (AEA), la cual actúa como agonista de los receptores canabinoides, haciendo que esta última no sea degradada y favoreciendo su efecto analgésico intrínseco (Lim et al., 2003; Wallace et al., 2007; Costa et al., 2008).

El tercer mecanismo propone que PEA puede comportarse como un autacoide local capaz de modular negativamente la activación de mastocitos, mecanismo ALIA (Autacoid Local Injury Antagonism), disminuyendo la degranulación de la célula cebada. Este efecto farmacológico de PEA podría ser mediado por la interacción con el receptor 2 de canabinoide (CB2) presente en los mastocitos (Facci et al., 1995;LoVerme et al., 2005; Costa et al., 2008; Petrosino et al., 2010; Esposito et al., 2011).

Una de las debilidades de esta investigación es no haber administrado un antagonista de los PPAR-α de modo de discriminar el mecanismo. No obstante, muy probablemente y como se discutirá más tarde, la disminución de TNF-α (nuestro foco de atención) no está relacionada con la vía de los canabinoides.

Fuenta:

“ESTUDIO PRELIMINAR DEL EFECTO DE PALMITOILETANOLAMIDA SOBRE
LA EXPRESIÓN DE TNF-α EN EL GANGLIO DE LA RAÍZ DORSAL DE RATAS
NEUROPÁTICAS EN EL MODELO EXPERIMENTAL DE CONSTRICCIÓN
CRÓNICA DEL NERVIO CIÁTICO (CCI)”,

EDUARDO SEBASTIÁN BRAVO BALMACEDA,   VALDIVIA-CHILE  2011

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